Psicoeducación: Estilos de Apego


¿Qué son los estilos de apego?
¿Hay patrones de apego funcionales y patrones de apego disfuncionales?
¿Puede el patrón de apego flexibilizarse mediante el trabajo psicoterapéutico?
¿Puede alguien con apego inseguro alcanzar un apego seguro?




1. La Teoría del Apego propone un modelo de funcionamiento humano que pone el foco en el vínculo temprano del niño con sus cuidadores y sostiene que dichas experiencias influyen en el desarrollo psicológico: el estilo de la relación entre el niño y el cuidador se interioriza, esto es: se genera una experiencia interna a partir de la externa que “formatea” el modo en que orientamos nuestra atención, procesamos información y predecimos lo que ocurrirá en las relaciones. Todo esto ocurre gracias al Sistema de Apego.


2. Llamamos Sistema de Apego al sistema motivacional neurobiológico orientado a mantener al niño junto a un cuidador que se ocupe de él. La dependencia originaria del niño está al servicio de su supervivencia. El sistema de apego es como un cordón umbilical virtual con al menos una figura central que se espera le aporte protección y cuidado a lo largo de los años hasta que el niño adquiera la autonomía suficiente. Este sistema favorece que el niño reconozca en su entorno a una o más figuras de apego.


3. Los Patrones de Apego son conductas observables (llamar la atención del otro,
o dirigirse al otro de una manera particular) que nos indican fenomenológicamente que se ha activado el sistema neurobiológico de apego a efectos de buscar soporte en la figura de apego y reasegurarse ante un exceso de malestar o peligro.


4. Los Estilos de Apego son distintas formas de funcionamiento mental y relacional, que dependen de cómo se sitúa la persona en las relaciones con los demás y las estrategias que en las relaciones se ejecutan para “relacionarse” y “autoprotegerse”.

¿Cómo funcionan las personas que se sienten seguras por dentro (apego seguro o autónomo) si se sienten dolidas o ven problemas en la relación con el otro significativo?

  • Pueden hablar de ello
  • Entienden y respetan que el otro tenga una forma distinta de ver las cosas.
  • Toleran y gestionan suficientemente bien las diferencias interpersonales.
  • Buscan soluciones cuando hay un conflicto.
  • Si no ven la solución, pueden irse de la relación, tal vez con tristeza pero sin desesperarse.


Las personas que se sienten inseguras pueden seguir dos tendencias.


En quienes tienen apego preocupado suelen observarse las siguientes conductas

  • Se aferran desesperadamente
  • Se enfadan con lo que pasa, por lo que creen que debería pasar y no pasa
  • No se despegan fácilmente de ese enfado
  • Esperan o reclaman que el otro haga algo
  • Cuando el otro responde como piden, no parecen quedarse emocionalmente satisfechos.
  • Las conversaciones se vuelven complejas, no parecen seguir un hilo conductor ni resulta fácil saber qué proponen.
  • La emoción "lo arrastra todo".
  • Si las cosas no se encauzan, les cuesta rendirse, porque la idea de separarse es más aterradora que cualquier problema que pueda producirse en la relación.
  • Si hemos crecido sintiendo que hemos de aferrarnos firmemente al otro y nos relacionamos desde nuestra maraña emocional, ante un distanciamiento podemos sentir “No puedo vivir sin él/ella”)
  • Si somos nosotros quienes momentaneamente nos alejamos, trataremos obsesivamente de recuperar al otro (“Por qué no me quiere?”)
  • O no podremos salir del odio o el rencor (¿”Cómo ha podido hacerme esto?”).
  • Pediremos incesantemente hablar, pediremos respuestas, pero ninguna nos resultará emocionalmente satisfactoria.

En el otro extremo están las personas que tienen apego distanciante para quienes la distancia es la solución:

  • Ante cualquier incomodidad emocional se retraen
  • Si algo es un problema no lo comentan, a veces ni siquiera se lo dicen a si mismos.
  • No es que no les importe, es que no saben manejarse en el área emocional.
  • Estar cerca de ellos puede considerarse una proeza.
  • Si el otro trata de solucionar el problema pidiendo más comunicación y más cercanía, esto los echa más para atrás.
  • Cuanto más aumenta la temperatura del conflicto, o de la relación, más espacio necesitan, esto puede llevar al distanciamiento o a la ruptura, y por supuesto no querrán hablar de ello.
  • Si nunca hemos podido apoyarnos en nadie, probablemente hemos aprendido a ignorar nuestra inseguridad y nuestro miedo.
  • Si alguien se aleja, tenderemos a quitarle importancia (“me da igual”)
  • Nos resguardaremos en nuestra autosuficiencia (“No necesito a nadie”
  • O descalificaremos al otro (“es un imbécil”)
  • Así enterramos el dolor bajo la superficie, junto a las necesidades y las emociones que hemos negado.
  • Cuanto más intente el otro hablarlo o solucionarlo más incómodos nos sentiremos y nos alejaremos.


Veamos por último las características del funcionamiento de las personaas con apego desorganizado:

  • Si en nuestros vínculos significativos pasados hubo peligro, inestabilidad, incoherencias, extrema insatisfacción emocional, en las relaciones no sabremos hacia donde tirar,.
  • A veces nos aferraremos, despues nos acabaremos saturando, enojando o asustando y a veces saldremos espantados.
  • Funcionaremos de modo contradictorio, yendo de un extremo al otro en las relaciones.
  • No sabremos qué lado escoger, en ambos lados hay miedo (“Te odio por el daño que me has hecho, no me abandones, no me trates así”) y ninguno nos convencerá (“no puedo vivir sin tí pero no te soporto”) -


Aunque el apego seguro es claramente un protector psíquico a muchos niveles, ningún patrón de apego debe considerarse una patología en sí mismo: los estilos de apego son solamente el modo en que traemos configurados nuestros patrones de relación con los demás.

Es aconsejable tomar conciencia de nuestro propio estilo de apego y reflexionar sobre el estilo de apego de las personas con las que nos relacionamos.

Los estilos de apego inseguros pueden flexibilizarse y evolucionar hacia la seguridad 
aunque no es realista exigirle al otro ni esperar de nosotros mismos un cambio de la noche a la mañana.

El trabajo psicoterapéutico para flexibilizar los patrones de nuestro estilo personal de apego
se orienta básicamente a crear las condiciones para desarrollar habilidades para integrar la polaridad que ha quedado excluída de la experiencia:


  • Si tendemos a aferrarnos al otro, podemos trabajar para aprender a estar solos y desarrollar autonomía.
  • Si nos cuesta implicarnos emocionalmente , el objetivo es aprender a experimentar cercanía y perderle el miedo a la intimidad, aprender maneras para tolerar nuestra vulnerabilidad, expresar sentimientos y pedir lo que necesitamos.
  • Si oscilamos entre lo uno y lo otro, necesitamos aprender a hacer caso a ambas tendencias, regularnos emocionalmente sin ir a los extremos.



Aviso legal:
 
Los conceptos de este post psicoeducativo 
han sido extractados/adaptados de la siguiente

Bibliografía Consultada y Recomendada

Gonzalez, Anabel: "POR DONDE SE SALE. Cómo deshacer el miedo, aliviar el malestar psicológico y adquirir un apego seguro." (Parte 6.:Apego y relaciones). Editorial Planeta Barcelona 2023 (219 páginas). Copyright @AnabelGonzalez_Emociones5.0 (Para público en general)

Gonzalez, Anabel: "ENTENDER Y EVALUAR EL APEGO. De las experiencias tempranas al modelo mental." (Capítulo 2: Vamos a ubicarnos en el tema). Editorial Imaya. España 2024. (243 páginas) Copyright @AnabelGonzalez_Emociones5.0 (Para terapeutas)