Inteligencia Somática: El Cuerpo en Psicoterapia.




El cuerpo procesa y nos transmite información.


La sabiduría corporal existe y está disponible si aprendemos a registrar sensaciones y emociones.


La conexión con nuestro cuerpo es necesaria para poder atender nuestras necesidades físicas y emocionales.


Los gestos y posturas, el tono de la voz, las expresiones faciales, la mirada, el movimiento; son expresiones somáticas que portan información a veces más significativa que la historia que contamos con palabras. El lenguaje no verbal comunica expectativas y significados implícitos que influencian lo explícito. 


Si ignoramos el cuerpo corremos el riesgo de obstaculizar  el autoconocimiento y la posibilidad de cambio.


 "El cuerpo lleva la cuenta"  -dice Bessel van der Kolk- porque el cuerpo refleja y soporta traumas no resueltos, trastornos afectivos y otras dificultades relacionales.


Cada persona que consulta es única. 


Una relación terapéutica confiable y segura es el entorno indispensable para llegar a explorar con delicadeza el papel del cuerpo en el tratamiento del trauma y los déficits de apego. 


El incremento paulatino de la autoconciencia somática y del movimiento puede -gracias a la inteligencia natural del cuerpo- ponerse al servicio de los objetivos psicoterapéuticos. 


 "El cuerpo tiene memoria", escribe la psicóloga española Natalia Seijo: “Tanto la cabeza como el cuerpo recogen información, pero mientras la primera tiende a almacenar recuerdos que pueden cambiar, el cuerpo los almacena de manera estática. Con frecuencia, cuando se vive, se sufre y se disfruta, el cuerpo se muestra como un «convidado de piedra» que guarda lo vivido y lo almacena en silencio esperando la oportunidad para liberarlo. Es decir, el cuerpo es el testigo silencioso de todo lo vivido, es ese observador que lo conoce todo de nosotros pero que se pronuncia poco o nada mientras suceden los acontecimientos. Lo hace más tarde, cuando se expresa y nos comunica, pero tiene sus tiempos.”


El cuerpo se comunica cuando puede y como puede.


Debido al registro corporal estático de las experiencias traumáticas es que a veces pueden experimentarse bloqueos o desconexiones corporales que impiden o dificultan el acceso a sensaciones y/o emociones. Cuando por alguna razón hemos necesitado desconectamos del cuerpo, como forma extrema de protegernos de una experiencia que nos ha hecho daño,  podríamos no querer volver a conectar con él, y resultarnos difícil volver a confiar y apreciar su sabiduría. A veces, es que nunca dupimos cómo hacerlo fe maneta segura.  Podemos aprender.


Focalizarnos gradualmente en la experiencia somática en psicoterapia, puede ayudarnos a resetear nuestro “GPS corporal interior”.  y asi:


  • Comprender nuestros viejos hábitos de orientación y poder reactualizarlos. 

  • La práctica del mindfulness o atención plena incrementa nuestras habilidades para reconocer nuestra experiencia interna en el momento presente y diferenciarla del pasado y del futuro (sensaciones corporales, movimientos, percepciones, emociones y pensamientos).

  • El ejercicio de la atención focalizada deliberada  favorece la neuroplasticidad. 

  • Distinguir entre los distintos registros (sensorial, motriz, emocional, cognitivo, neuroceptivo) amplía nuestro vocabulario para dar cuenta de nuestras experiencias con mayor precisión y claridad expresiva. 

  • Registrar la activación sensoriomotriz es fundamental para nuestra regulación emocional.

  • Conectar con el cuerpo nos permite enraizarnos, centrarnos y contenernos. 

  • Aprender respiración consciente nos calma y ancla al presente.

  • Desarrollar un sentido somático de los límites interpersonales es un soporte seguro para conectar con nuestras propias necesidades y preferencias, y poder comunicarlas.

  • La conciencia somática contribuye a reorganizar el impacto del pasado en el cuerpo. 

  • La conciencia somática con foco en el aquí y ahora, está en la base del estado de conciencia dual que  permite recordar el pasado sin perder la conexión con el presente; esto es condición sine qua non para poder desensibilizar y reprocesar las memorias del pasado que aún perturban en el presente.

  • Conectar con el cuerpo en el presente fortalece la capacidad para tolerar y disfrutar sensaciones, emociones y experiencias positivas nuevas, y profundiza la conexión emocional en las relaciones.


Para esto y mucho más necesitamos paso a paso descubrir la buena manera en que es posible para cada uno ampliar la capacidad de conciencia de lo que se siente en el cuerpo y así paso a paso reconectar con nuestra Inteligencia Somática.


Bibliografia Consultada: 


Seijo, Natalia: “El cuerpo tiene memoria. Entiende cómo tu cuerpo se expresa por tí y aprende a sanar la huella del trauma”  2024, Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona. 221 pág.

 (para publico en general)


Ogden y Fisher: “Psicoterapia Sensoriomotriz. Intervenciones para el trauma y el apego”. Desclée De Brouwer 2016 Bilbao. 664 pág.

(para psicoterapeutas)