EL PAJARO AZUL INTERIOR


En un cuento de Maeterlinck, un hada le dice a dos hermanos, una niña y un varón, que van a hallar la felicidad cuando encuentren un pájaro completamente azul. Los dos chicos abandonan su casa y emprenden la búsqueda. Recorren el mundo entero. A veces creen haberlo encontrado, pero al acercarse ven que es negro, otras veces resulta verde oscuro. Innumerables veces creen haberlo alcanzado, pero es de otro color. Después de mucho andar desesperan de encontrarlo y deciden renunciar a la búsqueda y volver a su casa. Llegan muy tarde por la noche y se acuestan a dormir. A la mañana siguiente, al despertarse, abren las persianas y las ventanas de su cuarto y ¡oh, sorpresa!, ven un espléndido pájaro, totalmente azul, parado en el marco de la ventana.


Todos los seres humanos, lo sepamos o no, somos buscadores, y eso que buscamos puede tener distintos nombres: desde la felicidad, como los chicos del cuento, hasta el sentido de la vida, o Dios. El ser buscadores forma parte de nuestra naturaleza humana. Generalmente tomamos conciencia de ello alrededor de la mitad de la vida. Algunos no se dan cuenta nunca.


Si bien la búsqueda es casi universal, y por lo tanto tiene algunos rasgos comunes, propios de nuestra especie, al mismo tiempo se muestra, en cada uno de nosotros, como algo impersonal e intransferible.


Volviendo al cuento del pájaro azul es significativo que sean los niños los que lo buscan, como si fuera necesario tener la inocencia de la infancia para emprender esta empresa.


Otro aspecto a tener en cuenta es que son dos niños, una nena y un varón: no sólo hay que volver a ser como niños para iniciar la búsqueda, sino tener desarrollados y "armonizados" los dos aspectos internos del ser humano completo, el femenino y el masculino.


¿Era necesario un viaje tan largo para encontrar el pájaro que estaba al lado?
Sin la búsqueda es imposible encontrar lo que se busca, y esta es tan larga que a veces dura
la vida entera.


El hecho de que el pájaro finalmente "esté en casa", me recuerda el dicho de una persona que medita: "cuando logro entrar en una meditación profunda, siento que he vuelto a casa".


"Casa" es un símbolo polifacético; es tanto el interior más profundo, el núcleo del Self de los junguianos, como el Reino de los Cielos, Dios mismo.



ESTAR PRESENTE mientras respiramos es la vía directa y sencilla de ESTAR AQUÍ y AHORA.

Date tiempo para experimentarlo. Es tan sólo un ratito. Sin postergaciones. Decidiendo comenzar ahora mismo, ni mañana ni el lunes.

La atención es como un foco de luz direccional. 

Quedate sentada/sentado, y prestá atención a las partes de tu cuerpo que están en contacto con tu asiento, la cola, la espalda, tus manos sobre tus piernas, dejalas descansar sobre tu regazo, en la posición que te quede cómoda, prestá atención a la parte de tus pies que toca el piso, tal vez las plantas estan apoyadas, tal vez sólo las puntas...si no tocan el piso, dejá que las pantorrillas cuelguen suavemente, dejate sostener por tu asiento, de la manera que sea en este momento, prestando atención a los apoyos.

Sentí, así como estás, con los ojos abiertos, tu respiración, cómo el aire entra y sale, sin forzar nada, a tu propio ritmo de inhalación y exhalación, sin pretender que sea diferente,
sea como sea, está bien. Amigate con tu movimiento natural. Observá la particular sencillez de cada uno de esos movimientos que hace el aire, como un latido, una sístole y una diastole, entre el adentro y el afuera... sentí el leve movimiento de tu cuerpo a medida que el aire entra, dejá que el aire te acaricie por dentro, vaya donde vaya... sentí cómo se expande tu pecho, tu panza, lo que sea que se expanda, y también el movimiento leve del cuerpo que acompaña el movimiento del aire cuando sale naturalmente... a su propio ritmo...

Quedate un ratito haciendo nada más que ESO.  Eso es estar un ratito en contacto con vos.  Eso es empezar a estar un poco más cerca de "volver a casa".

La propuesta es que lo realices la mayor cantidad de veces por día, entre dos y cinco minutos cada vez, unas con ojos cerrados, otras, con ojos abiertos.  Solo, acompañado, en silencio o en el subte.

Hacélo, sólo hacelo... 


Técnicas antiestrés y de integración psico-espiritual.
Contacto: psicoarte.hoy@gmail.com






Fuente:  Adaptación leve de la introducción  de RAUL J. USANDIVARAS en "La búsqueda del Pájaro Azul" Editorial Médica Panamericana/PAIDOS, 1994, Buenos Aires.